Hace 1 mes
Hoy revisando Instagram, me encuentro con la triste noticia del fallecimiento de Don Eustorgio Mendoza, a quien no habia tenido el honor de conocer sino hasta el 21 de julio de 2025, a través de una llamada del Padre Eduardo, quien me pidió ayuda para grabar un video testimonial, muy emocionado, me contaba que se habia encontrado con Don Eustorgio, y pudo cuadrar agenda con él y con el matrimonio Briz, quiero que cuenten el Fuego de los primeros años. Eso fue un reencuentro de amigos, de hermanos, llevan tiempo sin verse, aquellos que en su juventud eran grandes amigos, de esos buenos, los que suman, los que te elevan, los que te hacen mover hacia adelante, todos tenemos uno, aunque casi no los veamos a diario a medida que crecemos, sabemos que siempre están ahí. Y ahí estaban ellos, conversando de aquellos años, de la familia, de los dolores, de lo inexorable del tiempo. Y yo alistando cámara y micrófono, hecho un vistazo a lo que sé que es histórico, a mi que me gusta escuchar las historias de los abuelos, cuando cuentan las hazañas de su juventud, empiezo a grabar y me olvido de que lo hago… y Don Eustorgio nos cuenta, que el tenía un roommate en Chile, donde cursaba sus estudios universitarios, y que así conoció Schoenstatt en Bellavista, que quedaba lejos, pero él se enamoró de la mirada de la Mater. De regreso en Ecuador, su corazón sentía la falta que le hacía el Santuario, la falta que le hacía estar bajo la mirada de la Mater, y buscando a su amigo de la infancia, le propuso la audaz idea de tener eso que conoció en Bellavista, aquí, que era posible; y ahora que todo es fácil, que con un zoom basta, y con un whatsapp podemos comunicarnos, es cuando te das cuenta, de lo audaz de aquella época. Enviar a un sacerdote a Chile, era todo un desafío económico y logistico; y, podemos dimensionar mejor todo lo que ellos hicieron por la Mater, y por fundar un movimiento, que no sabían ellos lo que iba a lograr ser en Ecuador. Ni a cuantos corazones iba a conmover y transformar, instrumentos dóciles y probos en manos de Dios. Y siendo como somos, tendemos a olvidar la historia, pero gracias a la Divina Providencia, logramos capturar el testimonio para saber de donde venimos, y saber agradecer la vida de personas como Eustorgio Mendoza Cubillo, que se dejó inflamar por la misión. Gracias Don Eustorgio, ahora que Dios lo ha llamado a su casa, espero lo tenga en su Gloria, disfrutando del Schoenstatt eterno junto a su amada Irene Paladines. Gabriel Macias Militante Círculo XX Obra de Familias
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